sábado, 22 de enero de 2011

VIOLENCIA EN EL FÚTBOL


El fútbol es el deporte más seguido en todo el mundo, es el más practicado, por eso le llaman el deporte REY.
El lado bonito de este deporte es que lo practica mucha gente y de todas las edades, niños, mujeres y hombres.
El lado malo es que por las ganas de ganar la mayoría de las veces, hay patadas, gestos obscenos, provocaciones, etc.
En un partido la agresividad se entiende como capacidad de energía y decisión, lo que el rival entiende como una provocación o un ataque y el jugador se deja llevar por la ira.
Cuanto más mayores son las personas y profesionales hay mas violencia en el fútbol.
Yo creo que es imposible acabar con la violencia en el fútbol, pero sí se pueden luchar contra la violencia con sanciones a los jugadores, equipos y a aficionados.
Situaciones de violencia en el fútbol
En edad infantil
• La violencia viene por parte de los padres: por le deseo de que sus hijos ganen o que sean profesionales.
En edad adulta
• Entre jugadores: por “piques”, provocaciones o ganar y perder.

Unas de las situaciones más recientes que ha habido de “piques” fue que el portero del Deportivo de la Coruña Gustavo Munúa fue condenado a seis meses de prisión porque dos compañeros de equipo que se pelearon a puñetazos, y uno de ellos terminó herido. El juez de la causa dictaminó la sentencia, pero la pena no se hará efectiva si el jugador abona 3600 euros como multa.

La provocación más recordada es la que protagonizó el ahora entrenador del Getafe Michel, cuando en un saque de esquina en contra del que era su equipo (Real Madrid) le tocó los testículos para provocarle y que le expulsaran.
video
La más reciente de ganar y perder fue la patada que le dio en el pecho el jugador de la selección holandesa De Jong al jugador de la selección española Xabi Alonso debido a la superioridad de la “roja” en todo el encuentro.

• Entre aficionados
Aficionados “ultras” que no van al campo a divertirse sino a provocar peleas y altercados.

Aficionados que cantan canciones racistas, insultos o amenazas.
Aficionados que lanzan objetos a los jugadores o árbitros con intención de herirles.

• Entre directivos
Los directivos de equipos que se van a enfrentar hacen declaraciones que incitan a la violencia.
• Medios de comunicación
Los medios de las ciudades de los equipos hacen titulares  jugosos con la intención de vender más ejemplares.
Los sucesos más violentos que han sucedido en el fútbol español son:
7 de octubre de 2003
Manuel Ríos, de 31 años y casado y con dos hijos, ingresó cadáver en el Hospital Clínico de Santiago tras los incidentes registrados en el partido que enfrentó al Compostela con el Deportivo de La Coruña, en los que ocho personas resultaron heridas. A falta de los resultados de la autopsia. La muerte de Ríos se atribuye a una brutal paliza que presuntamente le propinó un ultra de su mismo equipo.
7 de octubre de 2003 
Manuel Ríos, de 31 años y casado y con dos hijos, ingresó cadáver en el Hospital Clínico de Santiago tras los incidentes registrados en el partido que enfrentó al Compostela con el Deportivo de La Coruña, en los que ocho personas resultaron heridas. A falta de los resultados de la autopsia. La muerte de Ríos se atribuye a una brutal paliza que presuntamente le propinó un ultra de su mismo equipo.
9 de diciembre de 1998 
Aitor Zabaleta, un joven seguidor de la Real Sociedad, falleció un día después de ser apuñalado por un miembro del grupo Bastión (Frente Atlético) en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón al que tenía previsto acudir para presenciar el partido entre su equipo y el Atlético de Madrid.
12 de marzo de 1994 
El joven estudiante de Derecho Emiliano López Prada falleció apuñalado en un bar de La Coruña por otro cliente tras celebrar un gol del Barcelona en el partido que le enfrentaba al Atlético de Madrid y que veían por televisión.
15 de marzo de 1992
Guillermo Alfonso Lázaro, un chico de 13 años, fue alcanzado por una bengala lanzada desde la grada en el estadio de Sarriá, poco antes de iniciarse el partido entre el Español y el Cádiz el 15 de marzo. El joven murió.
14 de enero de 1991 
El joven francés seguidor del Español Frederic Rouquier murió como consecuencia de las heridas por arma blanca propinadas por un grupo de skin heads de los Boixos Nois en Barcelona, tras el encuentro Español-Sporting de Gijón. En estos enfrentamientos, también resultó herido José María Arboleas Martínez, vinculado a la Brigadas Blanquiazules.
18 de agosto de 1990
Un árbitro de regional falleció como consecuencia de los disparos efectuados por un policía jubilado, durante el partido Motril B y Calahonda.
25 de abril de 1985 
El impacto de una bengala marítima en el pecho del espectador Luis Montero Domínguez le causó la muerte durante el partido Cádiz-Castellón.
6 de mayo de 1984
El policía nacional Manuel Luque Castillejo encontró la muerte por los golpes que recibió al intervenir en una discusión en un partido de alevines en Córdoba.
2 de noviembre de 1982 
José Gómez Rodríguez, vicecónsul de Suecia en Benidorm, falleció en Barcelona tras la agresión sufrida por jugadores en un partido de aficionados en Pallejá.

Conclusiones
Yo creo que es imposible acabar con la violencia en el fútbol, pero sí se pueden luchar contra la violencia con sanciones a los jugadores, equipos y a aficionados.
Por ejemplo las medidas se ha desarrollaron desde 1987, a partir del Convenio Europeo sobre violencia en el deporte, en el artículo 66º de la Ley del deporte de 1990 y en el artículo 12 del Reglamento Jurídico de las Sociedades Anónimas Deportivas que fueron la presencia de un cuarto árbitro, la profesionalización de los colegiados, el cambio de sistema de designación; el endurecimiento de las penas en el reglamento para perseguir el juego violento, eliminar las localidades de pie, la mejora de la seguridad en los estadios, etc.
Todas las medidas que se han tomado no han evitado la existencia de la violencia pero si han conseguido con la colaboración de los clubs de futbol, jugadores y árbitros menos sucesos violentos.


2 comentarios:

  1. Ok, Jorge, lo corregiré después.

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  2. El texto está bien escrito y bien documentado, pero no queda muy clara la estructura "argumentativa"

    NOTA: 7

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